En espacios compactos, una obra original o una fotografía firmada dicen más que una pared atiborrada. Enmarcar con madera clara y margen generoso deja respirar. Heredar una acuarela y colgarla sobre el banco de la entrada dio sentido a cada llegada. Seleccionar con calma, rotar por estaciones y contar la procedencia convierte la casa en relato íntimo, coherente y vivo.
Opta por textiles acogedores, velas de cera natural y difusores sutiles que no saturen. Las alfombras de lana mejoran acústica; las cortinas gruesas sellan ruido urbano. Plantas como sansevieria y potos purifican y aportan verde sereno. Mantener orden visual y encender una luz cálida al anochecer baja pulsaciones, prepara el descanso y sostiene esa vibra relajante buscada.
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