Errores habituales y microajustes salvadores
Incluso con buen gusto, es fácil caer en trampas: brillos que ciegan, bombillas frías en rincones íntimos o demasiadas piezas compitiendo. La solución raras veces es comprar más; casi siempre es reposicionar, atenuar o retirar. Traemos anécdotas reales de lectores que ganaron calma moviendo un espejo, cambiando una óptica o instalando un dimmer. Cuéntanos tu caso en los comentarios y armaremos, juntos, una pequeña intervención con impacto grande y presupuesto responsable.